martes, 13 de enero de 2009

David González: EL DEMONIO TE COMA LAS OREJAS [1997 - 2008]: Reedición corregida y ampliada en EDITORIAL GLAYIU


Cuando pensaba que el día iba a ser una mierda por la gripe. Llevo dos dias en cama. Llama el cartero y me entrega un paquete con el libro de David González. Gracias amigo.

sábado, 10 de enero de 2009

ENTREVISTA A AGUSTÍN FERNÁNDEZ MALLO




Agustín Fernández Mallo (La Coruña, 1967) es licenciado en Ciencias Físicas. En el año 2000 acuña el término Poesía Pospoética —investiga las conexiones entre el arte y las ciencias—, cuya propuesta ha quedado reflejada en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta lateral Travelling (2004) y el poemario-perfomance Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción] (2005). En 2007 fue galardonado con el Premio Ciudad de Burgos de Poesía por su libro Carne de Píxel. En el 2006 publica su primera novela, Nocilla Dream, que fue seleccionada por la revista Quimera como la mejor novela del año y por El Cultural de El Mundo como una de las diez mejores. Crítica y público han coincidido en el deslumbramiento que está suponiendo este Proyecto Nocilla para las letras españolas, del que Nocilla Experience constituye la segunda entrega de la trilogía, y que concluirá con Nocilla Lab.



Eduardo Boix: ¿Por qué y para qué escribe Agustín Fernández Mallo?

Agustín F : Supongo que para entender el mundo construyendo otro.

E.B.: ¿Cómo descubriste tu vocación?

A.F.M.: No lo sé. Poco a poco. A través de la poesía, tanto de las poesía ortodoxa como de los grupos de música pop. Todo es muy azaroso. Había una máquina de escribir en una mesa y me puse a escribir. Si esa máquina no hubiera estado ahí, posiblemente no estaría hoy haciendo esta entrevista.
También me influyeron las ciencias a la hora de escribir. Veía un pulso poético en ellas, y no sabía cómo trasladarlo correctamente a una narrativa. Todo fue ir probando, ensayando, cometiendo muchos errores, pero sin desánimo, ya que estaba muy seguro de que lo que podría proponer tendría algún valor para alguien.

E.B.: ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

A.F.M.: Fundamentalmente son autores de poesía o ensayo. José Ángel Valente es al que más vuelvo. Pero también otros contemporáneos míos como Vicente Valero, Eduardo Moga o Manuel Vilas. En narrativa, aunque no quiera, inconscientemente, siempre vuelvo a Borges, a Cortazar, a Voris Bian o a Ballard. En ensayo suelo releer pasajes de Baudrillard, de Rorty, de Wittgenstein, entre otros.

E.B.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?

A.F.M.: Claro, sin imitación no hay aprendizaje, todo animal lo hace. El caso es, a través de esa imitación, llegar a descubrir una voz propia olvidando los modelos, que quedan en el subconsciente para siempre. Como modelos me remito a la pregunta anterior, a los que añado a Juan Benet, o a Don DeLillo.

E.B.: ¿Cual es el género literario que ves más importante?

A.F.M.: Personalmente, la poesía. Tal como estoy yo configurado, de ahí sale todo lo que escribo, sea lo que sea, incluso esta entrevista.

E.B.: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?

A.F.M.: No tengo rutina alguna. La rutina para escribir dificulta bastante mis textos. Sólo escribo cuando algo se me impone con mucha fuerza, de repente. El resto del tiempo veo la tele, que me encanta, y es una buena fuente de inspiración poética.

E.B.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana?

A.F.M.: Nada, hay de todo. No se puede generalizar. En general están bien para darse a conocer.

E.B.: ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

A.F.M.: me remito a la anterior

E.B.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?

A.F.M.: Corrijo poco en lo referente al contenido. Me fío mucho de la intuición, de la primera escritura. Cuando tengo que corregir mucho, dejo el texto porque algo falla. No es fluido. Después, siempre reconstruyo frases que no estaban bien, o cambio algo, pero tiendo a no recargar lo que está inicialmente escrito.

E.B.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?

A.F.M.: Uff, no, no, no comparto con nadie lo que hago. Cuando lo tengo terminado y estoy muy seguro a veces se lo doy a leer a alguien, pero es muy raro que lo haga. La opinión de los demás, por valiosa que sea, y por respetable que sea, enturbia lo que quiero hacer, me confunde. Prefiero arriesgar solo. Y sale bien, pues fenomenal, y si sale mal, pues deportividad, no pasa nada.

E.B.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueado? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?

A.F.M.: Tal como te decía, escribo sin programación, así que mi propio proceso de escritura niega el bloqueo. Cuando no escribo no pasa nada, disfruto de otras cosas y no siento la necesidad de tener que escribir por narices, que lo genera la frustración en caso de no hacerlo.

E.B.: ¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?

A.F.M.: Ja, extraña pregunta, pues no los sé. Nunca he suprimido una frase o párrafo que me causara dolor hacerlo. ¿Por qué habría de hacerlo si me gusta?

E.B.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?

A.F.M.: Bueno, el caso es que jamás ningún editor me ha formulado una sugerencia de ese tipo, ni una coma, nada. Pero tal como soy, aceptaría muchos cambios en tanto no afecten el núcleo poético de la obra. Quiero decir que podría cambiar frases enteras. No soy del tipo de gente que cree que todo lo que escribe tiene una importancia tremenda. Es más, creo lo contrario, que no tiene casi importancia, y que todo es contingente e intercambiable sin que al mundo le afecte.

E.B.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?

A.F.M.: Antes quizá si había diferencia. Ahora, en las generaciones más jóvenes, creo que no. Lo considero un poco anacrónico.
No tengo en mente ningún público, absolutamente ninguno. Me tengo a mí de público y a mis intereses creativos; sólo eso.

E.B.: ¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?

A.F.M.: Claro que la acepto, tanto la mala como la buena, siempre y cuando esté basa en criterios literarios. Tengo claro que querer gustar a todo el mundo es naif, y me encanta cuando alguien me dice educadamente y sin acritud que mis novelas o poemarios no le gustan. Lo que ocurre es que después hay gente muy agresiva, que critica tus libros en base a argumentos extraliterarios (la camisa que llevas, que si tu primo tiene los ojos verdes, etc). A estos últimos no les hago ni caso, hasta me río de esa locura.

E.B.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?

A.F.M.: Claro, es inevitable. Lo que uno escribe siempre habla de uno. Pero eso es una consecuencia tangencial, residual de la creación. Salvo excepciones bastante raras, el objetivo cuando creas algo debe ser otro, no terapéutico, si quieres que tu obra esté bien.

E.B.: ¿Qué se puede conocer de Agustín a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?

A.F.M.: Todo escritor es idéntico a sus libros, por la sencilla razón de que nadie puede escribir o hablar o pensar de lo que le es absolutamente ajeno.

E.B.: ¿Cuál es tu ambición como escritor? ¿Dónde quieres llegar?

A.F.M.: No lo sé. Supongo que a tener total libertad para crear sin impedimentos externo, pero como eso es lo he hecho siempre, en ese sentido creo ya lo he conseguido.

E.B.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?

A.F.M.: Creo que lo más importante en un creador es, una vez pasada una etapa de aprendizaje, investigar su propio sistema, inventar su propio lenguaje, por extravagante o raro que este sea, si lo desarrolla llegará a tener esa estética propia que hace verdaderamente importante a un autor. Libertad estética, y riesgo. Hay muchos caminos por desarrollar.
Muchas gracias por tu tiempo Agustín y adelante.

martes, 6 de enero de 2009

VOCACIÓN DE ALMA DRAMÁTICA


Vocación de alma dramática,

de literata o lo que venga.

Cocinera, camarera o reportera

según convenga, lo mismo da

que no me veas en la tele nacional.


Me puse metas tal vez etéreas para volar.

Y lo malo, a lo peor, de todo esto

es que NO me puse tetas

en vez de metas

que alcanzar.

Y lo malo, a lo mejor, es que yo a todo esto

no cuento igual -soy de puras letras-

y me puede más una alta meta (una mecha

–al menos- exponencial a lo que nos dan

y nos entra sin pensar) que dos carretas.


Poemas pertenecientes al poemario Vidas comunes de hadas coetáneas, 2006

Alicia García Núñez

domingo, 4 de enero de 2009

MASACRE EN GAZA




Mala gente que camina y va apestando la tierra. (Antonio Machado).


Sin comentarios.

viernes, 2 de enero de 2009

HA VUELTO DAVID GONZÁLEZ

Ha vuelto David González. Bienvenido de nuevo. Abrazos amigo. http://perdonameperoteamo.blogspot.com/

lunes, 29 de diciembre de 2008

ENTREVISTA A ANA PÉREZ CAÑAMARES


Ana Pérez Cañamares (1968) nació en Santa Cruz de Tenerife y en la actualidad vive en Madrid. Algunos de sus cuentos han aparecido en antologías tales como Por favor sea breve (Editorial Páginas de Espuma, 2001), Lavapiés (Editorial Ópera Prima, 2002), Maldito amor mío (Editorial Signo Tres, Lima, 2002), o Escritos disconformes. Nuevos modelos de lectura (Ediciones Universidad de Salamanca, 2004). Ha ganado premios de poesía y relatos. Colabora con algunos de sus poemas en las antologías Qué nos han hecho (Editorial Isla Varia), Resaca/Hank Over. Un homenaje a Charles Bukowski (Random House Mondadori), Versus.12 Rounds (Ediciones del Satélite) y Bukowski Club Jam Session de Poesía 06-08 (Ediciones Escalera), así como en distintas revistas impresas y digitales. Escribe diariamente en su blog El alma disponible (http://elalmadisponible.blogspot.com). En el 2007 publicó su primer libro de poemas, La alambrada de mi boca, en la Editorial Baile del Sol y este año se reeditará en la misma editorial el libro de relatos En días idénticos a nubes. En la actualidad prepara su segundo poemario.






Eduardo Boix: ¿Por qué y para qué escribe Ana Pérez Cañamares?


Ana Pérez: La escritura me da la imagen más fiel de mí misma y del mundo, la que yo siento como más cercana a la verdad. Necesito ese espacio de soledad, de reflexión, de esfuerzo y reposo que es para mí la escritura. Es una cuestión de higiene mental y emocional.



E.B.: ¿Cómo descubriste tu vocación?



A.P.C.: Lo cierto es que fue muy temprana. Siempre me gustaron las palabras. Desde muy pequeña leía de todo. Creo que tenía unos nueve años cuando empecé a escribir cuentos y poemas que le leía a mi madre.


E.B.: ¿Cuales son los escritores u obras que siempre te acompañan? ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?



A.P.C: No suelo releer libros enteros, pero sí vuelvo a ciertos poemas. Creo que los poetas que más he releído son Sharon Olds y Yehuda Amijai. Ambos me estremecen por su honestidad. De Sharon Olds me impresiona su valentía, su crudeza, de Amijai su capacidad para ir más allá de lo visible, lo inmediato. Y también he releído mucho a Carver. Siempre me emociona.


E.B.: Cuando empezaste a escribir ¿Tenías en mente modelos literarios de escritores a los que querías imitar?



A.P.C.: No, creo que empecé muy ingenuamente. Luego sí me han dejado su impronta autores como David González, Bukowski, Carver… poetas que me abrieron la mente en cuanto a qué puede ser literario. Me corroboraron que uno mismo es suficientemente complejo y rico como para ser un tema literario. También gracias a ellos descubrí que el lenguaje poético puede ser claro, directo, coloquial.


E.B.: ¿Cual es el género literaria que ves más importante?



A.P.C: Para mí, la poesía, sin ningún género de dudas. He disfruto de novelas y relatos, pero lo que me da la poesía no me lo ha dado otro género. Ahora mismo soy incapaz de leer nada que no sea poesía. Bueno, sí, el periódico y los prospectos de los medicamentos.


E.B: ¿Tienes alguna manía a la hora de escribir? ¿Alguna rutina establecida o te basas en la inspiración del momento?


A.P.C.: Si se me ocurre algo, lo apunto esté donde esté. Luego lo paso a limpio en el ordenador –siempre con una cerveza y con el tabaco cerca, y en silencio. Y a partir de ahí, limpio, tacho, reescribo… Suelo dejar los textos descansar un tiempo antes de volver con ellos. La inspiración te da una tema, una imagen, un verso… El poema se debe al trabajo, al trabajo y al trabajo.


E.B.: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana? ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

A.P.C.: No me interesan los concursos. Por lo que sé, la mayoría se deben a intereses ajenos a lo literario. Aunque puedo entender que alguien desconocido se presente a alguno de ellos; sobre todo son interesantes si conllevan la publicación. Pero, personalmente, nunca me compraría un libro porque hubiera sido premiado. Y en cuanto a presentarme… lo he hecho en alguna ocasión, pero no creo que vuelva a hacerlo, no me siento a gusto exponiendo mis textos a un juicio para ser mejor o peor que otros.


E.B.: ¿Cómo es tu proceso de corrección?



A.P.C.: Es lo que me lleva más tiempo. Siempre trato de llegar lo más lejos que me permita el texto, descubrir qué tiene de nuevo, de revelador para mí, y qué puede tener de interesante para otros, cómo puedo transmitir lo que he visto de la manera más clara y sencilla posible. Esto último es muy importante para mí. Como te decía, dejo reposar los textos y después de un tiempo trato de leerlos con la mente más ingenua e inocente posible, como si fueran ajenos a mí.


E.B.: ¿Vives la soledad del escritor? ¿Necesitas compartir lo que escribes con alguien? ¿Grupos o tertulias literarias, familiares, amigos...?


A.P.C.: La mayor parte del trabajo de escritor es de una soledad inapelable. Con el tiempo, he descubierto que me produce placer ese silencio en el que escuchas los ecos de lo que has ido acumulando. Y luego, la poesía tiene esa segunda parte, en la que empiezas a mostrar lo leído a alguien. En mi caso, suelen ser un par de personas cercanas, a no ser que publique algún poema en mi blog y lo lea más gente… Y por fin, una vez que doy por terminados los poemas, cuando tengo ocasión de leerlos en un recital, llega el momento mágico en el que lees para la gente y tus palabras son escuchadas. Ése es el premio grande.


E.B.: ¿Alguna vez te has sentido bloqueada? Si la respuesta es sí ¿Cómo lo has superado?


A.P.C: La palabra no es bloqueada. No me angustio: si no tengo nada que decir o no puedo hacerlo, no digo nada. A veces la marea de la vida te arrastra, pero eso no quiere decir que estés quieto o bloqueado. Llegará el momento de contarlo. Simplemente, tengo la impresión de que acumulo cosas –que a veces, según suceden, no tengo tiempo, ganas o fuerzas para procesar- y que luego llegará el momento de escribirlas. Hasta el momento, antes o después, siempre ha llegado.


E.B.: ¿Cuál es la frase o párrafo que más te ha dolido suprimir en alguno de tus escritos?


A.P.C.: Algún buen verso en un poema mediocre… Pero cada vez me duele menos. Tengo la idea de que lo que vale la pena siempre regresa. Y, además, por carácter, soy bastante autoexigente.


E.B.: ¿Cómo son tus relaciones con los editores? ¿Aceptas sugerencias en cuanto a cambios en el original o las consideras ingerencias en tu trabajo?


A.P.C.: Hasta ahora, nadie me ha cambiado ni una coma. Tengo una relación estupenda con los editores de Baile del Sol, que han publicado mi último poemario y van a reeditar en breve un libro de relatos que escribí hace tiempo. Y en cualquier caso, si alguna vez un editor me hiciera una sugerencia, la escucharía. Pero siempre me reservaría la última palabra.


E.B.: ¿Qué tipo de público tienes en mente mientras escribes? ¿Crees que hay una diferencia entre la literatura "para mujeres" y la literatura "para hombres"?


A.P.C.: No tengo a nadie y tengo a todos. Personalmente, atendiendo a mis gustos literarios, no hago una división entre literatura para mujeres y para hombres. Es una tema que no me preocupa ni como lectora ni como escritora.


E.B.: ¿Aceptas la crítica? ¿Cómo te afecta en tu siguiente trabajo?


A.P.C.: Parto de la base de que si alguien te critica o te comenta algo, es que se ha tomado su interés, así que suelo escucharlas con atención. He aprendido y aprendo bastante de las opiniones ajenas. Y si no me interesan, o veo que la intención no está clara, las dejo pasar y ya está.


E.B.: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico? ¿Te enseña algo sobre tu propia personalidad?


A.C.P.: Entre otras muchas cosas, sí, escribir es una catarsis, una liberación, un cambio, un ajuste de cuentas, un movimiento hacia algo. Y en la pelea por encontrar una palabra precisa, que se ajuste a lo que pienso o siento, aprendo mucho de mí misma, descartando, eligiendo, escarbando. Una de las cosas que he aprendido se resume en una frase de Bukowski que encabezaba mi primer poemario, La alambrada de mi boca. La frase dice: “Qué valentía tiene mi memoria”.



E.B.: ¿Qué se puede conocer de Ana a través de sus historias? ¿Es él mismo o se esconde tras el velo de sus personajes y sus tramas?


A.P.C.: Cuando escribía relatos, supongo que se podía saber a través de las tramas qué es lo que me interesa, y también saber de mi vulnerabilidad gracias a la de los personajes. Desde que escribo poesía, no me escondo en ninguna parte. Mi poesía habla de mí, lo que ocurre es que intento escarbar lo suficientemente hondo como para que al final hable de cualquiera. Además, yo no me entiendo sin el mundo que me rodea, así que hablo del mundo y de mi tiempo pero dejando claro que lo hago desde mi perspectiva. En definitiva: creo que me pongo en la piel del otro mirando hacia dentro.


E.B.: ¿Cuál es tu ambición como escritora? ¿Dónde quieres llegar?



A.P.C.: No soy ambiciosa en términos de éxito, ventas… No me interesa para nada tener una columna en un periódico ni vivir de esto. Yo lo que quiero es seguir escribiendo y llegar a la gente que me lea. Mirar hacia atrás y estar orgullosa de lo que le he dado a la escritura y agradecida a lo que la escritura me ha dado a mí.


E.B.: Y finalmente, ¿Qué consejos darías a un escritor novel con ganas de empezar a publicar?


A.P.C.: Que no tenga prisa en publicar. Que sea honesto consigo mismo, con lo que escribe. Que considere si está dando todo lo que tiene para dar. Que reflexione si la escritura es una auténtica necesidad. Y que lea, que lea, que lea… Leer y escribir son dos actos de honestidad y soledad. No todo el mundo, o mejor dicho, no en todo momento tenemos fuerzas para ser honestos y estar solos.
Gracias Ana, abrazos y suerte.

lunes, 15 de diciembre de 2008